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Bienvenido nuestro perro, primeras reglas de educación

Una vez que hemos tomado la decisión de integrar una mascota al ámbito familiar, realizada la búsqueda de la más adecuada y seleccionado el ejemplar, debemos preparar la casa para darle la bienvenida.

Antes de que ésta llegue a casa tiene que estar preparado un sitio que sea su refugio, en que tendrá su cesta, un cojín o una manta.

También debe tener asignado el sitio donde recibirá los alimentos, con su correspondiente plato para la comida y su recipiente para el agua.

Cuando la nueva mascota llega a casa se abre para ella y para toda la familia un mundo de oportunidades.

Si se trata de un cachorro, es normal que la separación de su madre resulte impactante y que durante los primeros días se sienta desorientado y asustado, pero se irá aclimatando poco a poco a su nuevo hogar y empezará a explorar los alrededores.

En este momento comienza la gran misión de los dueños para evitar y corregir malas costumbres:

1.     Si no quieres que tu perro lo haga cuando llegue a la edad adulta, no lo dejes subir al sofá o la cama cuando es pequeño. No permitas que haga cosas porque resultan graciosas en un cachorro si consideras que son actitudes molestas en un perro adulto.

2.     No dejes que haga sus necesidades dentro de casa o en cualquier parte de ella. Debes acostumbrarlo a que debe hacerlo en la calle, o en el patio si la casa dispone de él. Puede parecer más cómodo limpiar unas pequeñas heces o unas gotas de orina del cachorro que salir con el pequeño a la calle, pero sin duda cambiarás de opinión cuando sea grande y no puedas quitarle la costumbre de hacerlo en cualquier parte de tu hogar y te cueste enseñarle dónde debe hacer sus necesidades.

 

Mas consejos para que la llegada a tu hogar de la nueva mascota resulte un éxito que se verá reflejado a lo largo de vuestra vida juntos.

 

En una entrega anterior hablamos de unos sencillos consejos para que la llegada de la nueva mascota a tu hogar no resulte traumática para un cachorro que es alejado de su madre o del  ambiente conocido desde que nació.

Algo que es muy difícil de lograr, pero debes intentar por todos los medios es que no salte sobre las personas. De pequeño puede resultar simpático, pero cuando alcance la talla adulta, puede resultar peligroso o al menos molesto para el resto de personas que te cruces por la calle o que visiten tu casa y no sean amantes de los perros, es importante comprender que no a todos gustan las mascotas.

No permitas que el cachorro gruña o muerda. De pequeños puede parecer un juego inofensivo, pero esta actitud agresiva puede revelarse como un verdadero problema cuando tu perro se haga mayor.

Es normal que cuando esté molesto por los dientes muerda cosas, para eso debes tener objetos adecuados que le ayuden con las molestias de las encías, pero hay que enseñarle qué es lo que puede morder y lo que no.

Desde pequeño hay que acostumbrarlo a una alimentación equilibrada específica según su edad. Si su paladar prueba restos de tu propia comida, siempre va a pedir que la compartas. Puede ser perjudicial para su nutrición y desarrollo, ya que la comida humana contiene elementos inadecuados para la salud de los animales, como salsas, condimentos y especies que pueden provocar en el cachorro trastornos intestinales o alergias.

A los perros hay que educarlos correctamente desde pequeños si queremos que cuando se conviertan en adultos se comporten adecuadamente para mantener una buena convivencia.

Si tienes reticencias en adoptar a un perro adulto por las dudas que te surgen con respecto al aprendizaje, si será capaz de aprender tus reglas y las de tu hogar, decirte que no hay una respuesta definitiva, dependerá en gran medida de la capacidad de aprendizaje del animal, de su temperamento, aptitudes y de la intensidad de los estímulos que le proporciones.

Lo que resulta fundamental para lograr un buen aprendizaje, independientemente de la edad o la raza del perro, es el método empleado, adaptándose a las particularidades de cada especie, a su ritmo y el amor aplicado en la tarea.