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Los niños y los perros

En otras ocasiones hemos hablado de la importancia de las mascotas para el desarrollo del niño, los beneficios y las responsabilidades que conlleva.

Los niños y los perros

Cuando es el niño quien pide tener una mascota y los padres no terminan de convencerse, los adultos deben meditarlo tranquilamente y no ceder ante la insistencia del niño. Hay que evaluar si el hijo está lo suficientemente maduro para comprender que no es un juguete y que deberá hacerse cargo de la mascota que elija durante toda la vida de ésta.

Si desea tener un perro, hay elegir una raza acorde con el carácter del niño, que sean compatibles, además de considerar el modo de vida y el lugar donde vive la familia.

Dentro de los beneficios de tener un perro en casa se pueden destacar que se le genera al niño actitudes de responsabilidad, los ayuda a ser más sociables, por ejemplo cuando lo sacan a pasear y se cruzan con otros niños, pueden compartir un momento de juego y hacer amiguitos.

Se estimula la afectividad y potencia la sensibilidad del niño, ya que a los perros hay que darles cariño, dedicarle tiempo para estar con ellos, tanto para jugar como para educarlos y que tengan buenos hábitos.

Los padres deben imponer normas con respecto al perro y al niño, y los niños aprenderán a respetar esas normas.

 

Importancia de la higiene

Hay determinadas cosas que deben establecerse desde el primer día, según el criterio de los padres, algunas ineludibles, otras mas flexibles.

El perro no debería dormir en la misma cama que el niño, debería acostumbrarse a descansar en su propio espacio designado para tal fin, en lo posible fuera de la habitación del niño.

Es bastante difícil de enseñar, pero se debería evitar que el niño bese al animal en la nariz y en la boca y que el perro no le lama la cara.

Hay que acostumbrar al niño a lavarse las manos después de haber jugado con la mascota, con mayor insistencia si va a comer o antes de irse a la cama.

Al perro al que bañarlo regularmente con productos apropiados para evitar pulgas y parásitos.

Los perros suelen ser la mascota más deseada por los niños. Cuando le preguntamos a uno de ellos que animalito quisieran tener en casa, un alto porcentaje responderá: un perro.

De todas las mascotas posibles, tal vez sea el perro el que requiera más cuidados y que modifique mas el entorno y el ritmo familiar. Teniendo un cachorro que necesite de nuestras atenciones y se encuentre solo en un piso o apartamento, no podremos pasar todo el día fuera de casa.

Si tenemos la costumbre de recoger a los niños del colegio, llevarlos al parque hasta el atardecer y no llegar a casa hasta la noche, deberemos cambiar los hábitos. Si no estamos dispuestos o no deseamos renunciar a ellos, lo mas lógico será inducir al niño a que elija otro tipo de mascota que no condicione tanto nuestra vida, como una tortuga, un hámster o unos peces de colores.

Si pensamos en nuestros niños, sabemos que la experiencia de tener un perro será mas enriquecedora que con una de las mascotas antes mencionadas.

Un perro es un compañero de juego en todo momento (pero no juguete), incluso puede en parte llegar a compensar la falta de hermanos en los casos de hijos únicos.

Esta mascota puede funcionar como una válvula para el exceso de sentimientos de cariño y sus necesidades de expresión. Es muy importante que un niño en edad escolar disponga de medios para la exteriorización de los mismos y que acepte sin condicionamientos esas demostraciones, ya que desde el colegio se comienzan a ocultar y reprimir deseos.

El perro se trasformará en un confidente que siempre está ahí y que le comprende.

Mascota e infante aprenden uno del otro que no se deben lastimar, entre ellos ni a otros, que no se deben sobrepasar ciertos límites. El niño aprende el comportamiento social y el funcionamiento de las relaciones sin necesidad de que un adulto marque constantemente las pautas, aunque es muy importante que siempre se esté pendiente de la seguridad de los niños y se compruebe el respeto por la integridad de las mascotas.

 

Perros para niños

Tener en casa un perro para niños, o un perro para nuestros niños puede ser una de las mejores experiencias de nuestra vida, ver como nuestro hijo y nuestro perro pueden jugar y divertirse, pero debemos tener en cuenta algunas precauciones como la higiene de nuestro perrito, debemos de establecer unas normas de comportamiento para nuestro perro, para que no le muerda a nuestro hijo (aunque sea jugando). Debemos procurar conocer a nuestro perro para saber si este tiene demasiada agresividad. Si hemos visto que el comportamiento de nuestro perro, es de un perro agresivo debemos consultar a un terapeuta canino, para que este nos de algunos consejos para que nuestro perro no sea tan agresivo con nuestro niño.

Instrucciones básicas

  1. No disciplinar al perro cuando se manifieste curioso alrededor del niño.
  2. Dejar que el perro huela y vea al niño.
  3. Asociar experiencias agradables con la presencia del niño.
  4. Dedicar especialmente 10 minutos al día a interaccionar activamente con el perro.
  5. No dejar totalmente solos a niño y perro.
  6. No aislar totalmente al perro del niño.

Antes del nacimiento

Cuando tenemos un bebe y en casa un perrito debemos tener en cuenta que nuestro perro responda a nuestras ordenes, para ello pueden ver cómo educar a un perro. Antes de que nazca nuestro hijo debemos procurar darle a nuestro perrito una rutina siempre con las mismas horas de comida, de salida, para que nuestro perro se vaya acostumbrando a que no tendremos tanto tiempo para el como antes. Durante estas rutinas es muy importante jugar con el perro, acariciarlo, hablarle con mucho cariño, jugar con el y con sus juguetes y mimarlo para que nuestro perro este a gusto y sienta nuestro cariño. Esta es una buena manera de hacer ver al perro que aunque vaya a ver un nuevo miembro en la familia siempre habrá tiempo para él y que le seguiremos dando el mismo cariño.

Debemos también educar a nuestro perrito para que vaya al lado nuestro con la correa sin cruzarse, ya que nosotros llevaremos el carrito de nuestro bebé, tenemos que tener a nuestro perro muy bien enseñado para que nos haga caso y no tener ningún problema. Normalmente los perros suelen tener celos de los bebés, por esto es muy importante un tiempo antes prestarle mucha atención y seguir prestandosela tanto a él como a nuestro hijo. Cuando nuestro hijo vaya creciendo, lo mejor es ir exponiendo gradualmente a nuestro hijo con el perro para que estos se vayan conociendo, y puedan así divertirse jugando.

Las conclusiones de perros para niños

– Exposición gradual de nuestro perro y nuestro bebé

– Vigilancia permanente a ambos cuando jueguen

– Prevenir cualquier ataque del perro

– Controlar siempre el comportamiento tanto del niño como del perro

– No excitar o cabrear al animal